Arquetipos universales

       “La visión fractal de la naturaleza implica que todo se haya creado a partir de unas pocas pautas matemáticas que se repiten sucesivamente. Estos sencillos patrones numéricos por los que se rigen las formas fractales de la naturaleza tienen ya desde antiguo un significado místico. Por ejemplo, Platón reconoció un mundo inteligible autónomo de nuestro mundo sensible formado por ideas trascendentes, que son las que explican la existencia de aquel. Los pitagóricos incorporaron los números a ese mundo inteligible. Y Jung los arquetipos del “inconsciente colectivo”. Ese mundo inteligible podría ser lo que nuestros antiguos ancestros llamaban Akasha, Prana o Chi’i, y que ha sido identificado con lo que los físicos contemporáneos llaman vacío cuántico. De alguna manera, el vacío cuántico refleja las intuiciones de las enseñanzas antiguas de las grandes corrientes místicas y religiosas. También refleja la visión de los filósofos idealistas de todas las épocas.

       Con el tiempo, las connotaciones místicas del pasado fueron sustituidas por la imagen mecanicista y reduccionista del universo, que hoy en día ha sido reemplazada por la consideración del universo como un sistema complejo que procesa la información de un modo parecido a como lo hace un ordenador. Toda la información que maneja un ordenador está codificada en un sistema con dos opciones: uno o cero, encendido o apagado. Esta información en el código de bits se llama “lenguaje binario” de la computación. El código de bits es el software, es decir, los programas que usa el ordenador para que su estructura física, el hardware, funcione y produzca resultados. Igual que todos los ordenadores utilizan un lenguaje binario, parece ser que las leyes del universo emplean un sistemaanálogo a los programas de ordenador. La complejidad cósmica se comprime en un programa muy sencillo de carácter arquetípico que se repite en todos sus niveles. El programa del universo son leyes arquetípicas que siguen reglas simples de oposición y complementariedad y que se iteran un número infinito de pasos hasta ser complejo. Este es el secreto del universo nunca revelado que da un significado profundo a las cosas.

       El código que revela el orden subyacente de las cosas se muestra oculto en las relaciones numéricas y geométricas del universo, que giran en torno a los arquetipos universales: el arquetipo de unidad, que otorga una visión global de las cosas que todo lo conecta; el arquetipo de dualidad, que permite percibir la realidad desde dos visiones contrarias, y el arquetipo ternario o de las intermediaciones, que clama por la unidad de los contrarios por intermediarios equilibradores. Estos arquetipos están vinculados a los criterios monotómico, ditómicos y tritómicos de la ciencia. Cuando una frontera abre al individuo hacia el entorno, los intermediarios se incluyen, lo que ayuda a unificar la dualidad. Cuando permanece cerrada hacia el entorno, los intermediarios se excluyen como delimitaciones de una frontera, favoreciendo la escisión ontológica entre el sujeto y el objeto y, con ello, la diversidad”.

Fragmento extractado del Manifiesto de Estética Holofractal. Los contenidos de este blog están inscritos en el Registro General de la Propiedad Intelectual. No se permite la reproducción de los mismos sin el permiso previo del autor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>