La relación, o falta de relaciones, hemisféricas

       “La autosemejanza de la dualidad de apertura/cierre del cerebro la volvemos a encontramos en el nivel más abarcador de la cultura. De igual modo que las funciones hemisféricas, sus correspondientes lenguajes y producciones, se abren-cierran a las posibilidades del conocimiento, así también la cultura de una sociedad potencia-inhibe la posibilidad multidimensional y unidimensional de nuestra percepción y cognición.

       Al igual que el cerebro, la cultura condiciona la formación y el desarrollo del pensamiento cultural de cada individuo de forma fractal y holográfica. Fractal: la cultura interna de cada individuo es una porción del grupo, el cual es un elemento de la cultura externa, que existe gracias a las retroalimentaciones mutuas. Holográfica: la cultura externa está contenida en su totalidad en la cultura interna de cada parte. Por esa razón, una cultura puede hacer que se establezcan, o no, relaciones hemisféricas a través del conocimiento, esto es, puede influir en la organización del cerebro, ya que el conocimiento de un contexto sociocultural determinado va a potenciar o inhibir la dominación de un hemisferio sobre otro. Esto hace que la cultura influya en la organización del cerebro y, por tanto, sobre el conocimiento mismo.

       El conocimiento es un proceso continuo, en transformación. El dominio del conocimiento está compuesto por disciplinas fragmentarias que acentúan la incoherencia entre las polaridades hemisféricas, y por disciplinas que reconocen una unidad que incentiva la coherencia, lo que hace que bloquee la comunicación o la fluidice. La cultura modela las estructuras cognitivas, ya que los memes de todo tipo pueden crear caminos y circuitos neuronales que potencien o inhiban las potencialidades cognitivas. Precisamente, las condiciones de relaciones, o falta de relaciones, de los hemisferios están ligadas a las condiciones culturales del conocimiento.

       El esquema del conocimiento se vertebra en tres niveles: la integración, en donde prima la armonía de las diferentes disciplinas vista como un todo; la disgregación, en donde las disciplinas se separan y fragmentan; y un tercer nivel capaz de reunificar la integración y la disgregación. Cuando el conocimiento está integrado se potencian las relaciones hemisféricas, ya que producen sensaciones de complementariedad y unión. El conocimiento que favorece esta unidad complementaria induce a la coherencia hemisférica. Y la coherencia hemisférica permite las condiciones favorables para la síntesis creadora. Sin embargo, cuando el conocimiento está disgregado las relaciones hemisféricas se inhiben, influyendo en la percepción de la realidad mediante las categorías culturales del conocimiento, que clasifican, diversifican y disocian la información.”

Fragmento extractado del Manifiesto de Estética Holofractal. Los contenidos de este blog están inscritos en el Registro General de la Propiedad Intelectual. No se permite la reproducción de los mismos sin el permiso previo del autor.

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