Tipos de estética

       “De la naturaleza dialéctica de la belleza ha emergido una triple escisión en la manera de entender la estética: uno, el que podríamos llamar unitario, en donde prima el concepto de la armonía de los contrarios en una totalidad, que participa de las analogías arquetípicas del orden implícito (Estética unitaria); otro, llamado dual, dedicado, en cambio, a escindir la realidad en pares de opuestos, a disgregar la unidad en la multiplicidad (Estética dual). Y, finalmente, aquel otro que disuelve las resistencias al trascender los dos momentos de la experiencia estética, la complementariedad y la oposición, a partir de las emergencias creativas (Estética sistémica).

       La Estética unitaria o de cohesión (inclusión que integra las contrariedades a través de la analogía o la proporción entre las partes) transmite valores axiológicos que impulsan a la unificación de las dualidades, al equilibrio entre sentimientos y razón, entre subjetividad y objetividad, en cuanto participa de los niveles superiores que integran las partes. Este tipo de estética solo puede ser captada por la coherencia hemisférica de la mente, que otorga proporción analógica a las cosas. Es propia de la posición de la estética del arte clásico, que constituye la unión entre interioridad y apariencia externa, entre el contenido espiritual y la forma sensible. Aquí la estética está estrechamente unida a la esfera de la mística, porque trata sobre la naturaleza metafísica del orden implicado. La disgregación de la estética unitaria por parte de la dualidad estética disuelve la continuidad de la unión y sus referencias axiológicas.

       En la estética unitaria la belleza deriva de la conjunción entre los dos órdenes. A la estética unitaria se opone la Estética dual o de la fragmentación, que, al disgregar la coherencia de la unidad en pares de opuestos, constituye un despliegue de los niveles del orden explicado, lo que sumerge al hombre en el conflicto y la incoherencia de la conciencia, impidiéndole la búsqueda de un sentido pleno de lo bello. Atañe al concepto dualista de la belleza, que, al ceñirse a la exclusión formal de la lógica, alimenta las oposiciones propias de la estética moderna, donde se hace patente la diversidad. A la estética dual le compete por separado la estética del sentimiento, que atiende a lo emocional, y la estética de la razón, que considera lo racional. Ambas se manifiestan en las doctrinas subjetivas de la belleza (belleza subjetiva-empirismo) y en las doctrinas objetivas (belleza objetiva-racionalismo). La belleza subjetiva, al consideran la relatividad del gusto, es mutable, particular y relativa. Por el contrario, la belleza objetiva, al busca reglas racionales, es inmutable, universal y absoluta, debido a lo cual puede incurrir en reglas que rozan la estética unitaria del Clasicismo. Los dos tipos de belleza se mueven en una dialéctica entre la oposición y la complementariedad.

       Por último, el sistemismo estético o Estética sistémica se abre paso a través de las tensiones entre la fragmentación y la totalidad de una estética y otra bajo una oscilación armónica de retroalimentación. Al admitir en sí los términos opuestos y a la vez apuntar hacia un nivel de totalidad más alto, es la forma más próxima a como actúa el lenguaje matemático del universo. Los fractales son estéticos por naturaleza, y por tanto contribuyen a redefinir la estética contemporánea en general.”

Fragmento extractado del Manifiesto de Estética Holofractal. Los contenidos de este blog están inscritos en el Registro General de la Propiedad Intelectual. No se permite la reproducción de los mismos sin el permiso previo del autor.

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