Arquetipos universales

       “La interconexión de todas las cosas que predice el principio holográfico puede explicar el concepto de información arquetípica. Los arquetipos se definen como imágenes inconscientes de los propios instintos, o patrones de conducta instintiva que proceden del inconsciente colectivo común a toda la humanidad, y los encontramos en los elementos simbólicos presentes en los mitos, los sueños y las visiones. Constituyen el modo de mantener una conexión con el mundo y contrarrestar nuestra tendencia impulsiva a fragmentarlo. El banco de información del nivel implicado contiene una infinita variedad de arquetipos. La mente holográfica es capaz de acceder a esa información arquetípica por fenómenos de sintonización para descodificarla en forma de imágenes, como si el cerebro individual no se redujera a su propio holograma. La mayor o menor capacidad de sincronizar con esa información depende de la resonancia emocional de cada individuo con el campo holográfico. Esto significa que los arquetipos del inconsciente colectivo son una manifestación de un fenómeno universal.

       La visión fractal de la naturaleza implica que todo se haya creado a partir de unas pocas pautas matemáticas, expresables mediante números simples, que se repiten sucesivamente. Estos sencillos patrones numéricos por los que se rigen las estructuras fractales reflejan arquetipos universales que se expresan en todos los niveles de la creación, y que tienen ya desde antiguo un significado místico, pues remiten a la analogía que une al microcosmos con el macrocosmos. Por ejemplo, Platón reconoció un mundo inteligible autónomo de nuestro mundo sensible formado por ideas trascendentes, que eran arquetipos a través de los cuales se creaba el mundo sensible. Había jerarquizado, además, esas ideas, poniendo en su cúspide la del sumo Bien y Belleza. Los pitagóricos incorporaron los números a ese mundo inteligible. Ese mundo inteligible podría ser lo que de nuestros ancestros llamaban Akasha, Chi’i, Prana o Pneuma, y que ha sido identificado con lo que los físicos contemporáneos llaman vacío cuántico. De alguna manera, el vacío cuántico converge hacia la posición ontológica del idealismo, pues refleja las revelaciones de las grandes corrientes místicas y religiosas de todas las épocas. Igualmente manifiesta los arquetipos del “inconsciente colectivo” de Jung, que no están de ninguna manera en contradicción con la teoría holográfica del universo.

       El código que revela el orden subyacente de las cosas se muestra oculto en las relaciones numéricas y geométricas del universo, que giran en torno a los arquetipos universales: el arquetipo de unidad, que otorga una visión global de las cosas que todo lo conecta; el arquetipo de dualidad, que permite percibir la realidad desde dos visiones contrarias, y el arquetipo ternario o de las intermediaciones, que clama por la unidad de los contrarios por intermediarios equilibradores, una mediación como agente de cambio que se manifiesta en el concepto de proporción áurea. Estos arquetipos matemáticos constituyen la base sobre la cual se desarrolla la geometría fractal de nuestro mundo, en tanto que se iteran en un proceso indefinido, y están vinculados a los criterios monotómico, ditómicos y tritómicos de la ciencia. La computación del universo se comprime, pues, en un programa muy sencillo de carácter arquetípico que se repite en todas sus dimensiones. El programa del universo está constituido por leyes arquetípicas que siguen reglas simples de separación y unión, en forma de sistemas que actúan bien como bits, con un solo valor de los dos posibles, o como cúbits, con dos de los valores posibles, y que se iteran un número infinito de pasos hasta ganar en complejidad. El universo es un todo auto-organizado que almacena y procesa su propia información de forma recursiva, un fenómeno por el cual las partículas pierden su estado clásico dual para configurar estados cuánticos unitarios, y a la inversa. Este es el secreto del universo que nos revela la analogía que une el microcosmos y el macrocosmos, y que da un significado profundo a las cosas”.

Fragmento extractado de los Principios de Estética Holofractal. Los contenidos de este blog están inscritos en el Registro General de la Propiedad Intelectual. No se permite la reproducción de los mismos sin el permiso previo del autor.

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