La producción artística

       “La producción artística de una sociedad es fruto de la visión del mundo en una determinada época. A lo largo de la historia del pensamiento humano, esta visión del mundo ha seguido dos momentos contradictorios, que aluden a los dos momentos del proceso creativo: por una parte, la rigidez de las estructuras cognitivas de un determinado grupo social, que incluye todo lo convencionalmente aceptado en una época; por otra, aquellos individuos creativos, que, por la necesidad de librarse de las categorías del conocimiento, son capaces de romper con los límites y las normas establecidas para transformar las viejas estructuras del pensamiento de una sociedad o crear nuevos patrones sobre ellas. Un momento es categórico, determinista y conformista, mientras que el otro es creativo, aleatorio y trasgresor. Dichos momentos de conformismo y trasgresión se suelen dar en todos los campos del conocimiento y la cultura.
       Los procesos cíclicos que intervienen en la evolución de la noosfera son similares a los de la producción artística, una súbita aparición o salto en el campo holográfico de la conciencia. Estos saltos espontáneos se deben a fenómenos mentales situados por debajo del umbral de la conciencia. Son saltos de la intuición artística, a través de los cuales se expresan los diferentes niveles provenientes del orden implícito, desde el más tosco al más sutil, y que se manifiestan en el orden explícito como producto artístico. Se puede considerar que el desarrollo de un nuevo estilo se produce como consecuencia de un salto creador que genera algo radicalmente nuevo o de una evolución gradual que parte de producciones anteriores. En términos generales, se podría decir que la obra de arte va evolucionando gradualmente a lo largo de un período artístico, pero en ocasiones se generan saltos de creatividad que da forma a un nuevo estilo. El estilo es, a lo sumo, el modo personal que posee cada artista de sentir su peculiar mundo implícito y de expresarlo según el conocimiento hallado en el mundo explícito.

       La evolución de los diversos estilos artísticos es correlativa al desarrollo del saber operacional del hacer artístico, que se modula en diferentes proporciones según la voluntad del artista, la cual depende de la personalidad, las intenciones, las creencias y la cultura, que se ve trascendida con el tiempo. Como si de un proceso dialéctico se tratara, los estilos históricos están sometidos a las diferentes proporciones de los opuestos, que, por lo general, se han confrontado para aclamar el polo oprimido o se han sintetizado en un nivel superior. Por ejemplo, en el Arte Griego prevalecen los aspectos universales del idealismo, que se fue equilibrando poco a poco por una dosis igual de realismo, hasta despuntar en la tendencia práctica del Arte Romano. Esta ambigüedad se intercala en la Edad Media con dos corrientes artísticas contiguas, el Románico y el Gótico. En el arte románico se tiende hacia las ideas universales y la abstracción simbólica, mientras que en el arte gótico se busca la dimensión real del naturalismo. A groso modo, el arte greco-romano pone la razón como punto de partida en la creación artística, mientras que la Edad Media el sentimiento. Estas dos cualidades generales del espíritu humano harán acto de presencia en el Renacimiento y en el Barroco, en el Neoclasicismo y en el Romanticismo, en el Realismo y en el Simbolismo, etc.
       La confrontación artística del siglo pasado se dio en torno a las mismas cualidades, pero el ritmo de su alternancia se sucede con mayor rapidez a partir de las vanguardias. Los estilos de las vanguardias son diferentes, pero esta diversidad gozó de aceptación dentro de una misma época. La diversificación de estilos que se percibe en el arte de vanguardia es debido a la fragmentación de las ideas estéticas de la época, en muchos casos contradictorias, dejando de ser unitario y armónico. Esto es así porque la estética moderna es pluralista, y no monista como la estética antigua y medieval. No obstante, en las vanguardias también hubo intentos totalizadores de reconciliación entre el arte y la sociedad como modo de transformar la vida. La concepción mecanicista del mundo, enraizada en la fragmentación, influyó en las vanguardias racionalistas, como la Bauhaus, De Stijl y el Constructivismo ruso, que enaltecían el rigor geométrico y compositivo de la obra. Sin embargo, otros movimientos de vanguardia reclamaron una posición contraria, como el Dadaísmo o el Surrealismo, que reivindicaron la dimensión irracional del ser humano como componente esencial de la creación, como expresión fortuita e inmediata de la obra. Con el fin de superar los ámbitos del racionalismo imperante, reaparece un interés por las obras de las culturas primitivas y por las filosofías orientales, en la búsqueda de una resolución en torno al conflicto entre la razón y la imaginación. Las dos concepciones derivadas de los movimientos vanguardistas desarrollaron acercamientos contrarios vinculados, por una parte, a la actitud emocional y la expresión del Dadaísmo y del Surrealismo; y, por otra, a la actitud racional y la técnica de la Bauhaus, De Stijl y el Constructivismo ruso. Ambas tendencias ejercieron una profunda influencia en las segundas vanguardias, dando lugar al Expresionismo Abstracto, el Informalismo, la Abstracción Postpictórica, el Neoconstructivismo, el Op Art y el Cinetismo, la Neofiguración, el Pop Art, el Hiperrealismo, el Arte Minimal, etc.

       La historia de la creación artística es fundamentalmente la historia del movimiento de la unidad a la dualidad, y viceversa, la historia de la alternancia de los hemisferios cerebrales. Por esta razón, la historia del arte presenta las actitudes y actuaciones de los artistas en cada estilo, que se van concatenando sistemáticamente. Las obras realizadas en las distintas épocas o bien han agitado nuestros sentimientos y descargado nuestra imaginación con la expresión (Barroco, Romanticismo, Simbolismo, etc.) o bien han satisfecho nuestras necesidades racionales de orden y convencionalismo con la técnica (Renacimiento, Clasicismo, Realismo, etc.). Pero, como manifestaciones que son de la psique humana, no todo es absolutamente expresivo o técnico en la historia del arte. De hecho, hay momentos en que los propios artistas han alternado ambas fases a lo largo de su vida. Sin embargo, se dan momentos de mayor predominio de una tendencia, mientras se prepara la reacción o dominio de la tendencia contraria”.

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