Tipos de estética

       “La historia de la estética está plagada de contradicciones, debido a las cuales han surgido todos los conflictos relativos a la belleza. Por un lado, la estética defiende las cualidades objetivas (absolutas) de la belleza, que son aquellas que gustan en todas las épocas y lugares; y por otro las cualidades subjetivas (relativas), que dependen de factores como el género, la edad, la personalidad, la educación o la cultura. De esta naturaleza contradictoria de la belleza ha emergido una triple escisión en la manera de entender la estética: uno, la que podríamos llamar Estética unitaria, en donde prima el concepto de la armonía de los contrarios y que participa de las analogías arquetípicas del orden implícito, cuyo punto de partida son leyes universales basadas en la proporción áurea (Estética unitaria); otra, llamada Estética dual, dedicado, en cambio, a escindir la realidad en pares de opuestos, a disgregar la unidad en la multiplicidad, debido a la irrupción de la ciencia moderna en la estética. Y, finalmente, aquella otra que disuelve las resistencias al trascender los dos momentos de la experiencia estética, la complementariedad y la oposición, a partir de las emergencias creativas, también llamada Estética Holofractal. En la Estética Holofractal las categorizaciones de la belleza objetiva y subjetiva se integran para dar lugar a una percepción más intersubjetiva de la belleza. Por supuesto esta división funciona como un constructo teórico que resulta práctico para fines expositivos y explicativos. La Estética unitaria no centra su atención completa en la unidad, ni la Estética dual se centra completamente en la dualidad. Se habla más bien de rasgos de predominancias. El clasicismo se dirige hacia el ideal de la Estética unitaria, de modo que se acerca a la universalidad. El modernismo se abre camino hacia la Estética dual, lo que da cabida a la relatividad. Ya que el modelo clásico es univocista, y el moderno equivocista, la Estética Holofractal se coloca en la analogía recurrente, que es la intermediación entre lo unívoco y lo equívoco en todos los niveles.

       La Estética unitaria o de cohesión (inclusión que integra las contrariedades a través de la analogía o la proporción entre las partes) transmite valores axiológicos que impulsan a la unificación de las dualidades, al equilibrio entre sentimientos y razón, entre subjetividad y objetividad, en cuanto participa de los niveles superiores que integran las partes en una totalidad. Este tipo de estética solo puede ser captada por la coherencia hemisférica de la mente, que otorga proporción analógica a las cosas. Es propia de la posición de la estética del arte clásico, que constituye la unión entre interioridad y apariencia externa, entre el contenido espiritual y la forma sensible. Aquí la estética está estrechamente unida a la esfera de la mística, porque trata sobre la naturaleza metafísica del orden implicado. El centro de la época clásica es la estética unitaria, que deriva de la conjunción entre dos los órdenes, pues corresponde a un término medio entre ambos.
      A la estética unitaria se opone la Estética dual o de la fragmentación de la modernidad, que, al disgregar la coherencia de la unidad y sus referencias axiológicas en pares de opuestos, constituye un despliegue de los niveles del orden explicado, lo que sumerge al hombre en el conflicto y la incoherencia de la conciencia, impidiéndole la búsqueda de un sentido pleno de lo bello. Atañe al concepto dualista de la belleza, que, por ceñirse a las formulaciones racionalistas y mecanicistas de la ciencia y a la exclusión formal de su lógica, alimenta las oposiciones propias de la estética moderna, en donde se hace patente la diversidad. A la estética dual le compete por separado la estética del sentimiento, que atiende a lo emocional, y la estética de la razón, que considera lo racional. Ambas se manifiestan en las doctrinas subjetivas de la belleza (belleza subjetiva-empirismo) y en las doctrinas objetivas (belleza objetiva-racionalismo). La belleza subjetiva, al consideran la relatividad del gusto, es mutable, particular y relativa. Por el contrario, la belleza objetiva, al busca reglas racionales, es inmutable, universal y absoluta, debido a lo cual puede incurrir en reglas que rozan la estética unitaria del Clasicismo. Los dos tipos de belleza se mueven en una dialéctica entre la oposición y la complementariedad.
      Por último, el Sistemismo Estético, Estética Sistémica o Estética Holofractal se abre paso a través de las tensiones entre la fragmentación y la totalidad de una estética y otra bajo una oscilación armónica de retroalimentación. Al admitir en sí los términos opuestos y a la vez apuntar hacia un nivel de totalidad más alto, es la forma más próxima a como actúa el lenguaje matemático del universo, que responde a un patrón que enlaza todas las cosas: la sección áurea y los fractales. Estos patrones numéricos y geométricos crean formas estéticas que dotan a la naturaleza de belleza, por tanto, obligan a revisar las categorizaciones de la belleza objetiva y subjetiva, que conciernen a la estética clásica y moderna, para redefinir la estética contemporánea en general”.

Fragmento extractado de los Principios de Estética Holofractal. Los contenidos de este blog están inscritos en el Registro General de la Propiedad Intelectual. No se permite la reproducción de los mismos sin el permiso previo del autor.

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